El semillero del mundo

Con un cierto grado de resignación, contaba un día un argentino afincado en Barcelona,

“el problema de mi país es que somos italianos que hablamos español y nos hubiera

gustado ser ingleses, de ahí que no tenemos idea ni de que somos ni de que queremos

ser”. Confusión. Aunque no es exclusiva, ni mucho menos de los argentinos, quizá allí,

han sabido darle un toque exclusivo, diferencial, que hace que éste no saber que somos

ni que queremos ser tenga mayor alcance que en ninguna otra sociedad. Otro día, otro

argentino, se reía de la crisis económica en la España del 2008 “¿Qué va a ser esto una

crisis? Para crisis la nuestra que dura desde que un aventurero despistado dio con Mar

del Plata y sigue hasta hoy”. Tal confusión, tal caos, tiene reflejo en todos los ámbitos

de la sociedad y, como no podía ser de otra manera, también alcanza eso que ahí (y

también aquí) resulta de mayor importancia: el fútbol.













Fuente: hinchadasargs.com / Los NINJAS, hinchas del club


MARADONA Y ARGENTINOS JUNIORS

Argentina tiene dos mundiales, en el 78 Menotti, llevó a campeonar a la albiceleste en

su propia casa. En un mundial que da para escribir no un libro sino una enciclopedia,

Menotti, el defensor del juego de toque y posesión, del futbol como expresión artística

se llevaba un mundial bajo sospecha en el que Argentina no estuvo especialmente bien.

En el 86, Bilardo, la antítesis de Menotti, al que da igual como se juegue pero hay que

ganar como sea, se llevaba otro mundial. Esta vez no había sospechas de ningún tipo.

Había ganado el mejor equipo, el que mejor había jugado. En dos mundiales se definía

la historia argentina. La confusión y el caos se expresaban en el terreno de juego. Lo

que debería haber sido de una manera, terminaba por ser otra y viceversa. El del juego

bello se llevaba un mundial feo, el del juego feo se llevaba un mundial bello. Hay una

trampa en todo ello, algo que permite entender porqué sucedió esto: Maradona.

Volveremos con Menotti y Bilardo pero cuando aparece Diego hay que parar. Maradona

tiene mil historias que contar pero aquí servirá para hablar del equipo en el que debutó,

Argentinos Juniors. Con 16 años, Maradona jugaba su primer partido en primera

división y lo hacía en el equipo de la Paternal. Un equipo histórico que, curiosamente,

vivió los mejores momentos de su historia cuando Diego tomó rumbo a Barcelona.


UN CLUB HISTÓRICO

Aparte de un par de campeonatos nacionales, ganaron una Libertadores y ello les

permitió jugar una intercontinental ante la Juve en un partido del que se puede decir que

no ganaron pero tampoco está claro que perdieran viendo el orgullo que generó entre su

hinchada que un equipo humilde de un barrio humilde pusiera contra las cuerdas a la

gran Juve de los 80. Fue el momento cumbre en la historia del club de la Paternal. Una

historia que empezó en 1904 y que remite, como no podía ser de otra manera, a esa

confusión que se explicaba más arriba. Argentinos Juniors es el resultado de la fusión de

un club: Martires de Chicago, con otro club: Sol de la Victoria. Los primeros,

anarquistas, como indica su nombre homenaje a los mártires de Chicago esos libertarios

ajusticiados por defender derechos laborales. Los segundos, socialistas que con su

nombre homenajeaban el himno socialista italiano “Il solle de la vistoria”. Su fusión en

realidad no fundó un club, fundó una asociación deportiva y la diferencia no es poca.

El futbol hacía ya un tiempo que había llegado a Argentina de la mano de esos ingleses

que algunos hubieran deseado llegar a ser. De la misma manera que sucedió en

Inglaterra, en Argentina, el fútbol empezó como un deporte practicado por la clase alta.

Los grandes hombres de negocios ingleses llegados a Argentina empezaron a fundar sus

primeros clubs, en los que a la mayoría inglesa, poco a poco fueron sumándose las

clases altas argentinas. Pero los burgueses ingleses no llegaron solos. Una buena

cantidad de proletarios llegaron con ellos para trabajar en los negocios que montaron ahí

sus patronos. Y éstos empezaron a plantar la semilla del fútbol entre la clase trabajadora

autóctona dando lugar a otro tipo de fútbol del que nacería nuestro Argentinos Juniors.

Y es por ello que fundaron una asociación. Argentinos no debería ser un simple club de

fútbol, el objetivo era ser una asociación donde los trabajadores y sus familias pudieran

reunirse a practicar actividades deportivas de todo tipo siendo el fútbol la joya de la

corona.









Fuente: Footballtripper.com / Estadio Diego Maradona


Es curioso señalar, volviendo en esta ocasión a Bilardo y Menotti, como bilardistas y

menottistas ya existían desde mucho tiempo antes que nacieran ambos. Desde sus

orígenes, el futbol argentino, influenciado por el futbol inglés, apostaría por el juego

bonito, por la combinación, la posesión, el regate y la gambeta. Y no lo iba nada mal.

Hasta que apareció Uruguay. Con el juego duro por bandera y el objetivo de ganar como

fuera, los uruguayos empezaron a dominar el fútbol latinoamericano llegando a ganar el

primer mundial de la historia. Argentina, cuya rivalidad con la vecina Uruguay ya era

un hecho consumado, empezó, una vez más, a dudar. ¿Qué somos?, ¿Qué queremos ser?

¿Jugamos a ser ingleses o a ser uruguayos?, ¿Menotti o Bilardo?


Como se contestó, o si se llego a contestar, a esta pregunta es otra historia. Lo que

interesa aquí es que, en una nueva contradicción, si un equipo apostó por jugar con la

exquisitez británica por bandera, fue esa asociación fundada por anarquistas y

socialistas para que los trabajadores de Villa Crespo tuvieran un lugar en el que

encontrarse. En una tradición que llega hasta hoy, Argentinos Juniors ha sacado más

talento que nadie en Argentina. Solo el hecho de haber criado a Maradona ya les da el

título, pero ha habido más, muchos más. Por recordar a los más conocidos de las últimas

generaciones de grandes futbolistas otro nombre: Juan Román Riquelme. Y otro más:

Fernando Redondo. Tanto es así que la expresión semillero del mundo como gusta

reconocerse la asociación es difícil discutirla. Que Argentinos Juniors haya sido capaz

de generar tanto y tanto talento y con este talento, a su vez, construir y dar brillo a una

historia tan grande para un equipo tan humilde, quizá solo es posible que suceda en

Argentina. Quizá hay que empezar a pensar que el caos y la confusión es el motivo que

permite generar historias de este tipo. Ahora solo queda esperar a que grande saca

Argentinos Juniors próximamente, porque seguro que alguno está por llegar.

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