• Marc Ventura

Pugna por la tercera plaza autonómica

Dos de las cuatro provincias catalanas tienen a sus máximos representantes en la misma categoría. Más allá de la historia de cada entidad, existe una rivalidad intensa, latente y emocional por ver cuál de las dos adquiere la medalla de bronce representativa de Cataluña.

FUENTE: L'Esportiu / Enésima pugna por el cuero del Nàstic-Lleida


El domingo pasado se podría haber vivido una mañana cualquiera de un día cualquiera. Pero no. Para muchos, había un evento marcado en rojo en el calendario de casa. El Lleida Esportiu visitaba la cancha del Nàstic de Tarragona. Dos entidades que representan sus respectivas provincias se encontraban las caras de nuevo. En los alrededores del Nou Estadi, ya se vivía lo que sería el prolegómeno de una batalla feroz de gladiadores.


Jugador número 12

Al entrar en el recinto, me fijé en que estaba más animado de lo habitual. Un aire de festividad impregnaba las expresiones de la gente: niños y niñas con las caras pintadas del color de su equipo, mujeres y hombres bufanda colgando, expresivos, alegres, expectantes, y el aficionado de toda la vida; aquel pesimista que no cree en milagros, pero que se marcha con mejor ánimo de lo esperado. Cientos de aficionados ilerdenses rebosaban la entrada principal del ‘coliseo’ tarraconense. La entidad de la Terra Ferma puso a disposición más de 300 entradas para el convite. Pero en los días grandes, los aficionados locales saben responder. Son conscientes de lo que se están jugando. Oí a un joven participante del grupo de animación del Nàstic, comentando: “En Lleida no hay tanta tradición futbolística. Ahí solo hay kilómetros de campo. Nosotros somos la entidad polideportiva más antigua de España”. En cambio, a medida que avanzaba y pegaba largos sorbos al café, un hincha de prominente barba que iba de azul hizo una declaración del estado actual de ambos conjuntos: “Ellos tienen mayor presupuesto y mejor plantilla. Y ahí están, agonizando por no bajar mientras nosotros disfrutamos del play-off ”.

FUENTE: @tdedescuento90 / Ambos conjuntos antes de empezar el encuentro


Sea como fuere, una vez dentro, esperaba un ambiente cargado. Las proporciones son espantosas, pero la grada reservada a los visitantes dotaba una harmonía conjunta increíble. Un océano azul con grandes oleajes. Mientras, el resto del estadio, con los grupos de animación del fondo contrario llevando la batuta en la mano, entonaban cánticos corales y al compás. Algunos más desagradables de lo previsto, muy propios en choques de tal magnitud. Así pues, la base de una receta culinaria cualquiera estaba establecida en forma de ambiente colosal. Tan solo faltaban los ingredientes principales: los veintidós protagonistas.


Intensidad, agresividad y equilibrio

Como todos esperábamos, pudimos degustar un enfrentamiento duro, intenso, con carácter. Ningún equipo concedía nada. Ambos estaban bien estructurados en bloques férreos. A eso le sumamos un clima abrumador donde cualquiera reaccionaría un 200% más motivado que en otros partidos. Los objetivos eran bien distintos: unos luchaban por no descolgarse del play-off, y otros se amparaban en seguir con una dinámica positiva para evitar el descenso. El Nàstic llevaba seis partidos consecutivos sin perder. El Lleida Esportiu no ganaba a domicilio desde octubre. En los banquillos, se encontraron dos viejos amigos. El alumno, Manuel Casas ‘Molo’, entrenador visitante, fue jugador del maestro, Toni Seligrat, el técnico local. La cosa prometía. La primera parte fue abismal. Idas, venidas, encontronazos individuales, un gol para cada equipo y una persistencia abrumadora por parte de ambos. La segunda fue un poco más apacible. No obstante, el partido acabó con un baile de tarjetas en que el árbitro temía que se le descontrolase el partido. Un 1-1 peleado con uñas y dientes, pero ambos con la cabeza bien alta.


En una categoría tan competitiva como es la Segunda División B, dos equipos pelean por demostrar su autoridad y así doblegar al otro en un pulso por ver quien está más dotado para ser el tercer equipo por antonomasia de la Comunidad Catalana.

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